x.

Nov. 21st, 2011 12:38 am
rojodemivida: by me. (amor a la camistea)
pre partido/pre reserva fecha 15 – independiente 3 vs. olimpo 0 & mini!independiente 1 vs. mini!olimpo 0.
implied: eduardo tuzzio/diego rodríguez.
menciona: cristian díaz dt de reserva.



.la sana costumbre de que me hagas reír.


La humedad en el aire lo hace salir, alejarse un poco del resto, ir al túnel por donde después van a tener que caminar. Los chicos de reserva ya están ahí, sonríe con las caras que mas conoce pero no habla con nadie, porque no los quiere distraer ni molestar ni nada de eso. Se le centran los ojos en Diego, como siempre, como es lo más natural desde... ¿cuánto hace ya? No está seguro, se acuerda vagamente de una concentración en Salta y de una tarde en la que todos estaban de buen humor, jugando de manos como nenes y no profesionales y está seguro de que el principio fue por esos días; pero no tiene un verdadero recuerdo temporal. Sabe que hay un antes y un después: antes de un abrazo que fue más largo que el resto, antes que la boca de Diego le rozara la mejilla de una manera atípica e íntima, antes que se encuentren en un pasillo a oscuras y no pueda evitarlo (evitarse). Antes de todo eso Diego era nomás "el Ruso Rodríguez", el arquero de la reserva. Pero ahora… después del primer beso, después de caricias compartidas, después de que Eduardo vuelva a sentirse un pibe, después de dormir en la misma cama; ahora es Diego y cada vez que Diego está en una habitación, en un lugar, él tiene que mirarlo. Mirar su carita de nene que sonríe cada vez que puede, sus ojos marrones que se entrecierran cuando se concentra, sus labios inquietos, su cabellera rubia desacomodada y larga…

Eduardo hace una mueca.

Diego se corto el pelo de verdad, corto, corto, de varón, como lo tiene Eduardo mismo. Es raro de ver, seguro también se siente raro, no van a estar esas mechas para enredarse los dedos en ellas, no va a tener de dónde tirar para llamarle la atención (o calentarlo más, a Diego siempre le gustó esto).

Decide que es hora de volver, mira una vez más a los pibes, le desea lo mejor a los que se cruza de cerca y conoce más, se desvía un poco de destino para pasar por detrás de donde esta es arquerito poniéndose los guantes. Cuando lo tiene a su alcance le pasa la mano por la nuca, le toca el pelo cortito ahí y está seguro de que Diego tiembla antes de girar y de darle una sonrisa ganadora que pretende esconder que lo que acaba de hacer Eduardo lo movió el piso.

—Che tío —lo llama cuando Eduardo está caminando de nuevo para los vestuarios— si yo la meto hoy, estás obligado a meterla vos, te aviso.

— ¿Ah sí? ¿Tan seguro de que les van a dar un penal y lo vas a meter estás?

—Digo que puede pasar, y si pasa, tenes que hacer un gol.

—O…?

—Vos hace el gol Tuzzio, no jodas.

Eduardo se va riéndose.

vi.

Sep. 10th, 2011 03:25 pm
rojodemivida: by? (amigos)
fecha 3 – san Lorenzo: 3 vs. argentinos: 1.
sebastián luna/emanuel giglioti.
menciona: entrevistador de libero (entrevista real),



.somos responsables, ahora y siempre.


Sebastián todavía está riéndose cuando se apaga la cámara de Líbero, a Emanuel le cuesta dejar de mirarlo, tiene que concentrarse apropósito en otra cosa (el periodista, la gente que pasa, la cámara esa y lo que debe pesar…) para no quedarse con la vista fija en el defensor y quedar expuesto a (más) gastes.

—Gracias chicos— les dice de nuevo el periodista y tanto él como Sebastián responden lo esperado antes de empezar a alejarse.

—No vas a dejar de lloriquear ¿no?— le pregunta Emanuel, sin mala intención, sino conteniéndose para no reírse.

—Agradece que no dejaste marca, sino no te dejaría en paz nunca— dice Sebastián con descaro, y eso hace que a Emanuel se le escape una risotada espontanea. Divertido con la situación en sí, le pasa el brazo por los hombros a Sebastián y lo acerca hacia él, la cabeza de su compañero queda en el hueco entre su cuello y su hombro y Emanuel siente la risa de Sebastián vibrar contra él.

—Te hice mierda— dice de nuevo, no lo suelta y quizás los dos están caminando un poco incómodos, pero Sebastián no se está quejando así que Emanuel no se mueve.

Se, ya dijimos eso— está de acuerdo Luna, seguro que está pensando en el momento apenas terminó el partido cuando Emanuel reconoció la patada que le había dado.

—Nunca te pedí perdón ¿no?

Están entrando al club ya, las voces de los hinchas y de la gente empiezan a sonar más distantes, casi como murmullos. Emanuel todavía no lo soltó ni Sebastián trató de soltarse, pero la puerta de entrada de atrás, normalmente usada por proveedores y gente de mantenimiento, es de suficiente tamaño para que los dos entren cómodos al pasillo que hay antes del predio per se.

—Creo que no, que hijo de puta.

—Che, en la cancha mientras te morías de dolor te lo debo haber dicho.

—No me acuerdo, el sufrimiento me anulaba el escuchar— Sebastián lo dice con tanta seriedad que para seguirle el juego Emanuel tiene que morderse el labio de abajo y no dejar que se le escape la mueca.

Se detiene y al frenar también evita que Luna siga avanzando, lo tiene pegado contra él todavía.

—Bueno, Lunita, perdóname— le dice, lo más serio que le sale y mirándolo a los ojos.

—Te perdono, no es tu culpa ser grandote y bruto— dice sin pestañear el otro.

Emanuel quiere enojarse, quiere putearlo y decirle que no se haga el piola que con su cara de boludo no puede ni hablar. Pero cuando va a decir todo eso se da cuenta de que lo tiene ahí, ahí en frente, que todavía tiene su brazo alrededor del cuello de Sebastián y que si se acerca un poquito – y bueno, se acerca un poquito, le pone la boca encima de la suya a Sebastián. Que se sorprende primero, pero enseguida se relaja y Emanuel hasta puede sentir la sonrisa en el principio del beso; hasta que deja de ser nomás un apoyo de labios sobre labios y se convierte en un beso de verdad, con lengua, con dientes, con ganas y con Emanuel empujando a Sebastián contra la pared.

—Si me vas a pedir perdón así todas las veces, pégame cuanto quieras Emma— se ríe Luna con la boca contra el cuello de Emanuel, quien decide que en algún momento va a usar eso en contra de su compañero.

ii.

Sep. 4th, 2011 01:24 pm
rojodemivida: by lauchis@lj (abrazo)
entrenamientos durante el torneo apertura 2011
gen, leonel galeano-centric.
menciona: fernando godoy, julián velázquez, patricio rodríguez, eduardo tuzzio, gabriel milito, carlos matheu (luis fariña, de racing), antonio 'turco' mohamed, preparador físico claudio kenny, familia de galeano.


.reinstalarse en casa.

Está seguro de que vio esa remera en otro lado, y no, no otro lado como el lugar donde se compra esa remera como le sugirió Fernando con ese tonito de burla que pone cuando cree que es el más vivo de la pieza. En otro lado como en otra persona, hace poco.

Está seguro.

Leonel no es de fijarse en detalles y lo sabe, pero cuando una imagen se le queda grabada en la cabeza no se le va, eso lo ayuda para marcar en zona y para mantenerse regular durante un partido por ejemplo; pero ahora está quemándole la cabeza porque está completamente seguro que vio esa remera azul que está usando Julián en otro lado.

—Podrías preguntarle— le dice Patito mientras se empieza a poner la ropa para entrenar, está volviendo de apoco y se le nota la emoción en cómo le tiemblan las manos aún cuando donde estan no hace nada de frío.

—No, no— Leonel se niega porque quiere descubrirlo él, además porque si le pregunta Julián le va a decir algo así como "si papá, me la viste puesta a mi" pero Leonel está convencido de que ese no es el caso, y lo que más colabora con su teoría es que es una chomba y Julián no usa chombas.

Salen a entrenar. El turco habla de cosas para arreglar y cosas para repetir, Milito habla también y Tuzzio y Matheu (que tiene un chupón bastante difícil de ignorar debajo de la oreja y Leonel piensa en que mínimo le va a mandar un mensaje a Fariña sobre eso). Leonel escucha, pero la parte de atrás de su cabeza vuelve a Julián entrando, a Julián sacándose la campera y dejando ver esa chomba azul que Leonel vio en otro lado, lo puedo jurar por Joaquín y por su vieja.


Están vistiéndose de nuevo, ya es de noche afuera pero eso no significa que sea muy tarde. Leonel no quiere rendirse y menos quiere ir a preguntarle a Julián sobre su ropa, pero una de las dos va a tener que hacer porque si no va a volverse loco.

— ¿Querés que te lleve?— le ofrece Matheu como siempre y Leonel asiente, se pone de pie, le pica con el dedo el chupón y a pesar de que Carlos lo ignora sabe que lo está molestando y eso lo alegra un poco.

Avanzan para despedirse de los demás, los saludan de a uno a los pocos que todavía quedan adentro sabiendo que se van a encontrar con un mundo de jugadores y algunos hinchas afuera – ahí se da cuenta.

— ¡Es de Tuzzio!— grita triunfal, mirando fijo a Julián que está hablando con Kenny, despierta la atención de los ojos que andan por ahí y escucha reírse al Patito en una esquina.

— ¿Eh?

—La remera que tenes puesta es de Tuzzio— anuncia a Julián, la voz apenas más baja aunque ya nadie salvo Matheu que está ahí atrás parece estar prestándole atención.

—Ah, sí— dice Julián, y gira la cara, como dispuesto a seguir hablando con Kenny, pero Leonel le llama la atención con un mal intencionado "¿y por qué?"

—Me quedé a dormir en su casa y me la presto— dice Julián sin alterarse, otra vez con intenciones de seguir su charla inicial con el preparador físico; Leonel abre la boca para acusarlo, para demandar alguna otra explicación, pero la mano de Matheu en su brazo y un "vamos" lo hacen callarse.

— ¿No querés saber más?— le demanda a Matheu mientras salen.

—Y, la verdad que no.

Cuando están afuera Leonel ve a Tuzzio apoyado contra su auto hablando con un par de hinchas, le da la mirada de odio que más le sale aunque sabe que el otro no se está ni dando por enterado.

— ¿Qué te pasa?

— ¡No entiendo!

—Te fuiste todo un mes Leo, tenes que ponerte al día.


Y la verdad, la verdad que sí. Pero por ahora Leonel resume en bufar mientras sube al auto de Carlos.

i.

Sep. 4th, 2011 01:18 pm
rojodemivida: (cuchu)
fecha 3 - independiente: 1 vs estudiantes: 0.
implied marco pérez/iván pérez
menciona: iván vélez, fernando godoy, julián velázquez, christian javier baéz, facundo parra, nicolás cabrera.


.cuestión de gustos.

—A Iván le gusta el colombiano— entra diciendo Javier, trata de hacerlo sonar como si fuese un cantito pero falla pues las palabras no se amoldan a ningún ritmo que le salga al defensor, pero no por eso deja de repetirlo un par de veces, causando que Fernando y Julián que están ahí cerca también se rían.

—Dejate de joder— responde molesto Iván, tiene la cara colorada por el frío que pasaron los suplentes en los minutos finales y las emociones del partido, aunque quizás un poquito por lo que Javier estaba diciendo.

El vestuario empieza a llenarse de más ruidos, entran todos los jugadores que quedaban dando vueltas. La voz de Facundo tarareando canciones de cancha con Nicolás haciéndole coros distorsionados gana por sobre todas y distrae a los más chicos del gaste, por lo que Iván está contento pero la alegría no le dura mucho, porque cuando entran los dos colombianos Javier está de nuevo tratando de canturrear esa estúpida línea de antes. Solo se interrumpe en un momento (Iván cree que o se aburrió del todo o se va a bañar) para pregunta con una voz que suena a honesta duda: "¿los dos colombianos o Marco tiene algo especial?". Iván resume en mandarlo a la mierda e irse a bañar él.

No entiende porque Baéz está tan pesado con esto, después de todo lo único que hizo fue abrazar a un compañero después de un gol. Todos hace siempre eso, no tiene nada de raro. Claro que se lo colgó un poco del cuello al colombiano interrumpiendo su bailecito y le dijo un par de cosas en el oído, pero eso es solo porque lo quiere hacer sentir parte del equipo y porque le cae bien con su tonadita simpática que no se le fue aún estando en España y porque el negro habla poquito y con cuidado todavía y a veces se le mezcla el tú y el vos y – y la puta madre a Iván le gusta el colombiano.

Pero no va a hacer nada sobre eso por ahora, no quiere darle el gusto a Baéz, porque si no el pendejo ese nunca va a callarse sobre eso e Iván lamentaría tener que matarlo, es un buen defensor.